martes, 31 de diciembre de 2013

Clave #1 - Éxito en todo

El éxito es un conjunto. No se puede ser exitosa en materia profesional y ser un verdadero desastre en la vida personal. Tal vez el equilibrio es la clave más importante. La recomendación es buscar ese equilibrio en todas las áreas de la vida.
En el momento en que sacrifiquemos un área de la vida por otra, comenzamos a flaquear.

Clave #2 - Ser una mujer con visión

Una mujer exitosa tiene claro qué quiere. Muchas mujeres tienen un objetivo en la vida que se concentra en una misión. Tendrás que fijar un propósito en tu vida, ¿ya lo tienes?
Bien, es momento de avanzar hacia él con visión, es momento de pensar en grande.

Clave #3 ¿Ya sabes cuáles son tus fortalezas y debilidades?

Ninguna mujer sabe lo que tiene sin saber de lo que carece. “La clave es ser consciente de tus fortalezas y debilidades, así podrás potenciar las primeras y trabajar en las segundas”, asegura Mateus.
Es hora de trabajar en aquellas debilidades, lo importante es darse cuenta a tiempo de cuáles son.
Clave #4 - ¿Mujer súper poderosa?
Para Mateus sucede: “A veces nos creemos el cuento de que somos autosuficientes, la mujer ‘súper poderosa’ que puede con todo y que no necesita de nadie y menos de hombres”. Pero se trata de un error, ya que todos somos seres sociales.
¡Recuerda! Pedir ayuda no es malo. 

Clave #5 - La que persevera, alcanza

No rendirse es la mejor forma de alcanzar un objetivo. Una y otra vez te enfrentarás a obstáculos. Lo ideal será afrontar el fracaso como un error del cual aprender y no como una tara inmanejable. Una mujer exitosa no dirá: “Todo me sale mal” o “No volveré a intentarlo”.
Sandra Mateus para iMUJER.

lunes, 30 de diciembre de 2013

DESEOS

Deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que si no es así, sea breve el olvido,
y que olvidando, no guardes penas.
Deseo, pues, que no sea esto así,
pero si lo es, lo sea sin desesperación.

Deseo también que tengas amigos,
que aunque sean malos e inconscientes,
tengan coraje y fidelidad,
y que por lo menos en uno de ellos
tú puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
deseo aún que tengas enemigos,
ni muchos, ni pocos,
pero en la medida exacta para que,
algunas veces,
te cuestiones al respecto de tus
propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos
uno que sea justo,
para que tú no te sientas demasiado
seguro.

Deseo después, que seas útil,
pero no insustituible.
Y que en los malos momentos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente para
mantenerte en pie.

Deseo todavía que tú seas tolerante,
no con los que yerran poco, porque eso
es fácil,
pero sí con los que yerran mucho e
irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa
tolerancia,
tú sirvas de ejemplo a los otros.

Deseo que tú, siendo joven,
no madures deprisa,
y que siendo maduro, no insistas en
rejuvenecer,
y que siendo viejo, no te entregues a la
desesperación,
porque cada edad tiene su placer y su
dolor y
es preciso dejar que ellos nos recorran.

Deseo por señal que tú estés triste,
no todo el año, pero apenas un día,
pero que en ese día descubras
que la sonrisa diaria es buena,
la sonrisa habitual es insulso
y la sonrisa continua insana.

Deseo que tú descubras
con el máximo de urgencia,
encima de todo, que existen oprimidos,
injusticiados e infelices, y que están al
dar la vuelta.

deseo también que plantes una
rastrera,
por más pequeña que sea,
y acompañes su crecimiento,
para que sepas de cuántas muchas
vidas está hecho un árbol.

Deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
y que por lo menos una vez al año
coloques un poco de él en tu frente y digas
"Esto es mío", sólo para que quede bien
claro
quien es dueño de quien.

Deseo también que ninguno de tus seres
queridos muera,
por él y por tí,
pero si muere, que tú puedas llorar sin
lamentarte
y sufrir sin culparte.

Deseo por fin que tú siendo hombre,
tengas una buena mujer,
y siendo mujer,
tengas un buen hombre,
y que se amen hoy, mañana y los días
siguientes,
y cuando estén exhaustos y sonrientes,
todavía haya amor para recomenzar.

Y si todo esto sucede,
no tengo nada más que desear.


Victor Hugo

domingo, 29 de diciembre de 2013

EL ARTE DE ESTAR SOLO

 Para tener buenas relaciones. La gente se apega, y cuanto más te apegas a la otra persona, más se asusta la otra persona, más ganas tiene de escapar, porque hay una gran necesidad interior de ser libres. El deseo de libertad es mucho mayor que cualquier otro deseo, es mucho más profundo que cualquier otro deseo. De ahí que uno pueda sacrificar incluso el amor, pero no pueda sacrificar la libertad, no forma parte de la naturaleza de las cosas. De ahí que la auténtica dicha sólo pueda ocurrir en tu soledad. La soledad es un arte, sobretodo el arte de la meditación. Estar completamente centrado en tu propio ser sin ansiar a la otra persona; estar en tal profundo reposo contigo mismo que no necesitas nada más, eso es l a soledad. Te proporciona dicha eterna. Si primero estás arraigado en tu ser y luego te diriges a una relación, el fenómeno es completamente distinto. En este caso puedes compartir, puedes amar y también puedes disfrutar este amor. Incluso cuando es momentáneo, puedes danzar, puedes bailar, y cuando desaparece, desaparece; no miras atrás. Eres capaz de crear otro amor, de modo que no hay necesidad de apegarse. Das gracias a tu amante, das gracias al amor que ya no está ahí porque te enriqueció y te proporcionó algunos atisbos de la vida, te hizo más maduro. No obstante, esto sólo será posible si estás algo arraigado en tu ser. Si el amor es todo lo que tienes, sin ninguna base meditativa, sufrirás, cada relación amorosa tarde o temprano se convertirá en una pesadilla. Aprende el arte de estar solo, y dichosamente solo; entonces, todo será posible. -OSHO

viernes, 27 de diciembre de 2013

La felicidad

Encontré este artículo en una página de la que supongo, me haré fan. Los créditos están al final.


Claves para alcanzar la Felicidad

Cada persona busca algo en la vida, ¿verdad? Seguramente coincidirás en que esa búsqueda es completamente personal e individual. A simple vista, todos buscamos distintas cosas. Sin embargo, si pasamos más allá de lo superficial, de las formas, nos sorprenderemos al descubrir que todos, por distintos medios y tomando diferentes caminos –acertados o no-, nos encontramos buscando lo mismo: la Felicidad.

EL RETO DE CADA DÍA



Ser feliz puede ser un desafío emocionante, pero según muchos, algo muy difícil de lograr o al menos de reconocer cuando lo disfrutamos. No hay una sola receta para ser feliz; cada quien intenta serlo a su modo y según su buen entender. Pero sí hay ciertos lineamientos que podrían ser de ayuda para quienes se proponen cultivar el jardín de su felicidad personal.

Curiosamente, una de las primeras claves no es una afirmación, sino una negación. Así es, se trata de aprender a decir “no”, a poner límites, eso que parece tan simple, pero que nos resulta tan complicado por momentos. Es muy común aquella creencia errónea de que para ser “buena persona” necesitas dar a los demás todo lo que nos pidan, sin ningún tipo de límites o restricciones.

Entregarse al servicio desinteresado del otro es algo maravilloso, claro. Pero, ¿existe algún límite? Pues no podemos hacer felices a los demás en base a nuestro sufrimiento. Debemos tener como meta principal nuestra propia felicidad, la personal. Es decir,primero estamos nosotros y después los demás.

¿Te suena mal? ¿Sientes que no es lo correcto? ¿Consideras que esto va contra las enseñanzas de nuestros padres y nuestra comunidad? Vale aclarar que eso no significa ser egoísta, sino reconocer que es imposible hacer feliz a otro si uno inicialmente no es feliz.

Otra cuestión de importancia que puede acercarnos un poco más a la felicidad es aceptar que no somos seres perfectos.  De hecho, tenemos una insólita imperfección natural que es maravillosa, ya que representa aquel motor que nos impulsa a trascender nuestros horizontes personales y a socializar, incluso a conocer otras tierras y culturas. Así, nos daremos cuenta de la diversidad de costumbres y valores y ello nos brindará otra perspectiva de la vida. y hará caer nuestra queja, nuestro mal humor, en saco roto.

Vivir en el presente y dejar atrás la carga del pasado es también algo central para lograr una vida feliz. Asimismo deberíamos intentar dejar a un lado los comentarios mal intencionados de la gente. Recordemos que las palabras de los demás solo tienen el valor que nosotros mismos les otorguemos. Lamentablemente, muchas veces valoramos esas afirmaciones, críticas u opiniones por encima de los pequeños detalles que nos pueden dar gozo, como pueden ser momentos, personas, lugares y por supuesto, nosotros mismos.

La felicidad está en nosotros y en todo lo que tocamos, en lo que vivimos, olemos, miramos.Aun con nuestros defectos, cada uno de nosotros somos una expresión de la belleza que podemos encontrar afuera y que muchas veces nos es difícil reconocer en nosotros mismos. Por lo tanto, no exijamos tanto a los demás, porque –para ser sinceros- no podemos tampoco ponernos tal exigencia a nosotros mismos. Enloqueceríamos.

No intentemos buscar a alguien más para que nos haga feliz. Si no encontramos dentro de nosotros mismos aquello que buscamos, será muy difícil que podamos encontrarlo afuera. La felicidad emerge de nuestro ser, de nuestra preciosa individualidad; y esa felicidad es la que necesitamos reconocer y proteger, muchas veces de nosotros mismos. No hay que tener miedo. Sí, aunque parezca increíble, miedo a ser feliz.


Artículo publicado por Paula ArocaMay para "LA MENTE ES MARAVILLOSA"